Si toda mujer a la que el viento revolotea sus cabellos
rulos, reflejos o incluso peluca,
distrae a los sabios,
Si toda niña que deja al descubierto sus manos
o Dios libre tobillos asomando debajo de la tela
trae al sabio a ideas no modestas,
Si la voz de una mujer
que canta
puede distraer al estudioso
si una niña puede caminar por la acera
con el pelo recogido y una pollera piadosa
molesta al estudioso a concentrarse en su objetivo,
entonces, hagan el favor de sentarse atrás en el autobus,
no pasar por la acera, y solo apurarse a la sinagoga,
y para no ver prostitutas, para mayor seguridad, ponganse un velo
es la solución!
Y agrego y digo,
si todas estas cosas distraen a los estudiosos de la Tora
es necesario preguntar cuanta fuerza tiene su fe
que un pedacito de la mano o de la pierna al descubierto


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