No entendíamos al principio.
Nuestra calma ciudad, Beer Sheva, envuelta en un hecho del cual no había
referencias. Con el correr de las horas, lo que parecía un violento robo a un
banco que se complicó, resultó ser una misión de venganza por un crédito no concedido.
Y quienes veíamos estos hechos sólo en noticieros o películas, lo sentimos en
nuestras propias caras. El autor de la masacre (asesinó a cuatro personas y
luego se suicidó), es uno de los nuestros. Ex oficial del ejército, con un
pasado además en la policía. Y eso nos asusta más todavía. Hubiera sido más
tranquilizante si el asesino hubiera sido árabe. Los primeros informes hasta
hablaban de beduinos de Rahat. No fue así. y esto nos pone ante un espejo que quisiéramos
destruir. El que nos muestra al ser humano en su verdadera expresión. Aquél que
es capaz de realizar la acción más aberrante. Quizá aparezcan voces que digan
que estaba loco, así aplacan sus conciencias. ¿Acaso alguien puede establecer
qué es estar loco? Y nuevamente la realidad superando a la ficción, aquélla que
creemos que sólo Tarantino o los Hermanos Cohen son capaces de pergeñar. Y
entender que somos igual que todos. Otra vez la banalidad del mal. La
globalización de la violencia también entre nosotros. Vaya por último nuestras condolencias a las
familias de las víctimas.
Daniel Najnsztejn

Qué triste todo esto, muestra del estado de nuestra sociedad.
ResponderEliminarNos muestra como realmente somos o como podemos llegar a ser.
Eliminara lo que hemos llegado, el ser humano en momentos de desesperación se transforma en un monstruo
EliminarHechos como este, nos deben hacer reflexionar de como nuestras sociedades acaban embruteciendo a alguien hasta convertirlo en un asesino alienado.
ResponderEliminarTambién habría que asociar este hecho al síndrome de estress que presentan algunos ex-combatientes. El retorno de los frentes a la vida civil ( y civilizada ), en algunos casos no es fácil.
Mis sinceras condolencias.
Sin duda alguna. Este hecho tragico y muy lamentable tiene como protagonista a un hombre desesperado, mas que a un loco. Hay que mirar la violencia que se ejerce a diario sobre todos y cada uno de los ciudadanos de este pais, ya sea desde la realidad exterior, que amenaza sistematicamente, o desde las formas del poder interno, de los cuales los bancos son los mas genuinos representantes, y la presion consumista que ha llevado a todos a una angustia extrema a causa del endeudamiento agobiante de la gente. Es necesario ver este hecho, no como algo aislado, sino como parte de un contexto de violencia de arriba hacia abajo y su consiguiente retorno.
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