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| Adi Moses |
Despues de leer la carta que paso a traducir, me quedo sin razones, y sin poder justificar semejante "táctica". No sé que decirle a Adi Moses, en la carta publicada hoy en Yedihot Aharonot:
"Conocen mi historia. En 1987 un terrorista tiró una botella encendida en el auto que viajabamos con mi familia. Asesinó a mi mamá Ofra y a mi hermano Tal, hirió a mi papá, mi hermano, al amigo de mi hermano y a mí. Esa es la historia que ustedes conocen, pero a mi, realmente no me conocen.
Tenía 8 años cuando esto pasó. Y mientras mi papá me hizo rodar sobre la arena para apagar mi cuerpo ardiendo, miré al auto y ví como mi mamá se quemaba frente a mis ojos. La historia no terminó ese día de 1987. La historia es mi dura vida desde entonces.
Todavía tengo 8 años, internada muy grave. Gritando de dolor. Vendada desde la punta del pie hasta la cabeza. No la misma cabeza. Ya no una cabeza de cabello dorado y largo. La cabeza quemada, la cara, la espalda, las piernas y los brazos quemados.
Rodeada de mi familia, pero sin mamá. Mi mamá no me abraza, ni me acaricia. No me cambia las vendas. En la habitación de al lado está internado mi hermano Tal, escucho sus gritos desgarradores de dolor. Le grito que cuente ovejas para que pueda dormir. Después de tres meses murió a causa de sus heridas. Me llevan al cementerio, vendada y veo como entierran a mi pequeño hermano.
Durante meses no puedo estar al sol por las quemaduras, entonces uso para la escuela pantalones largos, remeras de manga larga, tambien en verano. Y además uso un traje a presión para alisar las cicatrices. Duele y pica.
Tengo 12. Otra operación para arreglar las cicatrices que no me permiten enderezar y
doblar la pierna. Y festejo mi bat mitzvah. Y mi mamá no está en la fiesta. Y entonces lloro en la noche en silencio y le escribo.
Crezco. No me gusta que la gente me mire en la calle. No me gusta que la cajera del supermercado me pregunte : Oi nena que te paso? No me gusta que esas miradas y esas preguntas me hacen escapar y llorar.
Llegue a los 14. Tengo padre, un hermano mayor y amigas. Soy buena alumna. Tengo tambien cicatrices insoportables. No tengo mamá. Entonces me acuesto en la calle y me digo a mi misma que si viene un auto que sea lo que tenga que ser. Pero no viene. Entonces me levanto y vuelvo a casa.
Durante los años de la adolescencia, la salida preferida de mis amigos es ir a la playa. Pero yo no voy porque tengo cicatrices. Estoy quemada. Y me da verguenza.
Ahora tengo 18. Quiero enrolarme en el ejército pero no me aceptan. El ejército se niega a hacerse cargo de mis cicatrices. Entonces me sumo como voluntaria durante un año y medio.
Despues del ejército comienzo a estudiar un título universitario. Conozco gente nueva, que obviamente me preguntan que me paso y yo contesto " Pigua ( atentado)" y siempre me contestan ; " Wuau, en serio? Pensé que te quemaste con agua hirviendo cuando eras chica".
Y la ropa? Las blusas de manga larga fueron reemplazadas por manga corta, pero no musculosas, no, porque tengo cicatrices feas debajo del hombro izquierdo. Por supuesto que no vestido ni short porque tengo cicatrices feas en las piernas.
Hoy tengo 34 años, exactamente la edad de mi mamá al momento del atentado. Desde
ahora será más joven que yo. Y todavía hoy, por lo menos cuatro veces por semana tengo que contestar a la pregunta de que me pasó.
Y a veces me pregunto si ese chico no está interesado en mí por las cicatrices. Y siempre tengo que dar explicaciones sobre mis cicatrices y contar exactamente donde están antes de estar con un hombre.
Tengo 34; pero en los últimos días volví a ser la nena de 8 parada frente al auto en llamas y esperando que mi mamá salga de él.
Itzhak Rabin que era el Ministro de Seguridad en el momento del atentado le prometió a mi papá que atraparían al terrorista. Y lo atraparon. Y lo juzgaron. A dos cadenas perpetuas y otros 72 años preso.
Y ustedes los ministros? Decidieron sacudiendo su mano liberarlo. A ése que hizo toda esta historia. Y no van a lograr convencerme que ustedes entienden mi dolor. Y no me ayudan todas las explicaciones que intentan ser racionales.
Ustedes son insensibles. Con su decisión de liberar al asesino ustedes escupen la tumba de mi mamá y de mi hermano Tal. Borran el caso de la historia del Estado de Israel. Y a cambio de qué?
Les suplico que lo saquen de la lista de liberados. Que lo dejen preso. Que se pudra como debe pudrirse. No vuelvan a prender el fuego que el prendió. No arruinen a quien quedó de esta familia. Salvennos. Porque si el es liberado , mi papá, mi hermano y yo no podremos seguir viviendo".
Despues de leer tu carta Adi, todos los planteos y las estrategias se diluyen en un mar de desazón y pena. Ojalá nuestros gobernantes sepan lo que hacen.
Gabriela Szuster

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